martes, 16 de junio de 2020

BITÁCORA



                                            “Mi nave se desvió al sector 19,
                                             he caído en un planeta extraño,
                                            el impacto tal vez me despertó
                                                    del hipersueño…
                                              el terreno parece algo inestable,
                                       no se todavía si el aire
                                                    es respirable y
                                               no parece haber señales de vida
                                             inteligente en ninguna parte”.

De BuzzLaightyear, a su bitácora
 Película Toy Story I




Insultar, llorar, discutir, culpar, gritar, callar. Pelearse, encerrarse. Estar decepcionado, estar enojado, no poder perdonar, no poder entender, querer irse a otro lugar, sentir rencor, deprimirse, estar sin consuelo. Una sociedad que elige el Neoliberalismo después de haber atravesado una experiencia de Gobierno popular, reformista, progresista, populista, de centro izquierda, peronista, kirchnerista(o como quieran llamarla) es un trago amargo difícil de asimilar. Los análisis teóricos y las razones que la explican no alcanzan y cada uno que atravesó por este camino buscó su propio refugio. La familia es el primero y yo no he sido la excepción. Pero después muchos encontraron en la militancia, en el arte y en su trabajo formas de resistencias individuales o colectivas. Para mí fue mi viejo blog. Un espacio en la web que permitió explayarme a gusto y sin límite de caracteres, como un libro diario íntimo que se abre hacía los demás, como un lugar donde el amateurismo permite jugar a ser un poco periodista y un poco columnista de mí mismo con la puerta abierta. Un espacio virtual que es como un refugio, como un lugar de expresión, como un desahogo.
Como un viejo marino registrando las experiencias del viaje, a través de las tormentas macristas y de los nuevos vientos que soplan. Con un relato básico, sin lujos, sin demasiados floreos del lenguaje. Con la decepción, el miedo, la bronca, la impotencia del testigo que quizás hubiese elegido no ver. Con la rabia hecha palabra, aunque no alcance con la palabra, con la desazón de estos tiempos. Intentado ser un escribiente de algunas luces y algunas sombras. Un refugio…siempre un refugio. Como la casita del árbol de la infancia, como el abrazo de ella, como la sonrisa de los hijos.

Para garabatear sin la censura de la academia y sin los comentarios anónimos de las redes. Cuaderno de registro, libro de campo, querido libro diario de los tiempos confusos. Borrador de lo que hice ayer, botella al mar, esperanza de perdurar, batalla al tiempo perdida el primer día, miedo inconsciente al olvido, ilusión de vivir nombrado por otros cuando no sea más que papel amarillo. Apunte idealista para darle algún sentido al discurso en tiempo de tantos lugares comunes. Disputa necesaria para nombrar las cosas y escribirlas aunque sea en un cuaderno Gloria. Mi lugar de libertad fuera de la libertad del mercado. Invitación a los amigos hecha de cartulina y letra cursiva. Tan solo mi lugar de expresión.


R.H.